Manuel Cepeda Vargas, uno de los líderes de la extinta Unión Patriótica, fue asesinado el 9 de Agosto de 1994 por unos sicarios al occidente de Bogotá. Años después, más precisamente en enero de 2001, la Justicia colombiana condenó a los tres ejecutores de este crimen, dos de los cuales eran suboficiales del Ejército de Colombia. En 2008, la Corte Interamericana de Derecho Humanos (CIDH), inicia una investigación contra el Estado Colombiano por su presunta responsabilidad en el genocidio de la Unión Patriótica, investigación que dos años después terminaría en una condena.

Recientemente el caso de Manuel Cepeda Vargas ha recobrado vida, puesto que la Justicia, a petición de Iván Cepeda (Representante a la Cámara e hijo de Manuel Cepeda Vargas), ha recolectado nuevos elementos materiales probatorios que llevarían a pensar que el ex-subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), José Miguel Narváez, sería el autor intelectual del crimen de su padre. En este momento, Narváez se encuentra recluido en un centro penitenciario y todo indica que efectivamente es responsable.

Caso hipotético:

Con el fin de aclarar ciertos hechos ocurridos el día en que su padre fue asesinado, de conocer a ciencia cierta la verdad de lo sucedido y con miras a buscar nuevos elementos que ayuden a las familias afectadas por la masacre de la UP, Iván Cepeda solicita que se lleve a cabo una reunión o conferencia privada entre los homicidas de su padre y él.

Esta reunión (bajo nuestro criterio) es susceptible de ser desarrollada bajo los parámetros de la mediación víctima-ofensor.

No obstante, como lo muestra la lectura MECANISMOS Y PROCEDIMIENTOS: “Muy pocos programas se enfocan a trabajar con delitos de extrema violencia, aunque algunos se especializan en ellos. Según Umbreit esos casos presentan unas características especiales, por lo tanto la mediación víctima-ofensor se realiza en muy pocas ocasiones y usualmente por pedido de la víctima o su familia sobreviviente. Requiere una gran preparación de las partes y el facilitador, con ayuda de otros profesionales de apoyo.

Retomando lo anterior, se puede definir la mediación víctima-ofensor  como un encuentro cara a cara que permite a las víctimas de un daño encontrarse con la persona que los agredió en un espacio seguro, facilitado por una tercera persona (o personas) imparcial llamada mediador. Su objetivo primordial es ayudar a los ofensores a ser directamente responsables mientras se asiste y se da compensación a las víctimas.

¿Por qué en este caso la mediación víctima-ofensor es procedente?

Porque se parte de un principio fundamental y es la voluntad de la víctima o descendiente de esta, que ha manifestado su voluntad de querer reunirse con los agresores de su padre.

Por un lado el hijo del señor Cepeda tendrá la posibilidad  desahogarse ante los directos responsable de su sufrimiento, dentro de  un espacio seguro, donde “la víctima”, en este caso el hijo de Manuel Cepeda Vargas  podrá explicarle al agresor todo lo que le ha afectado las consecuencias de sus actos.

Por otro lado  podrá preguntarle, no solo el por qué de la muerte de su padre, sino también el porqué del  exterminio de un sector político de la sociedad, como lo fue la UNION PATRIOTICA.

Además se  cumple con el  objetivo de ayudar a los ofensores a ser directamente responsables  por el delito cometido. Estos tienen la oportunidad de comprender el impacto de lo que hicieron y  participar en el establecimiento de un plan de restitución a la víctima.

PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN:

Para este caso hipotético las siguientes son las actividades propuestas para desarrollar la mediación víctima-ofensor.


1. RECEPCIÓN Y PREPARACIÓN DEL CASO

Antes de iniciar la preparación del caso, se debe tener en cuenta la figura del mediador. Este es parte importante del proceso ya que debe “facilitar el encuentro   y permitir que las personas sean las protagonistas del mismo.” Este personaje debe ser Imparcial,  Confiable,  Flexible, Capacitado, deberá tener interés por el caso y  suscitar empatía en las partes.

Estas son  algunas de las funciones que deberá cumplir el mediador:

Crear una atmósfera donde los participantes se sientan seguros y cómodos para hablar; debe garantizar que  tanto víctima como agresor tenga oportunidad para hablar, velar por que las necesidades de víctima y ofensor sean respetadas, ayudar a las partes a comunicarse de manera efectiva, asegurarse que los participantes sigan las reglas del juego, garantizar  la seguridad de las partes.

El mediador tiene la obligación y el deber de evitar la re victimización de la víctima.

Además y no menos importante, el facilitador debe asegurarse que todos los asuntos ya sea materiales o emocionales sean abordados.

Por ultimo este tercero procurar que se establezcan compromisos específicos y fechas concretas y que la posible reparación a la víctima, tome en cuenta las principales necesidades del ofensor.

Retomando el tema de la  preparación, esta será extensiva y cuidadosa. Lo anteriormente dicho es una de las principales características que diferencian la mediación víctima-ofensor de una mediación o conciliación tradicional. La preparación toma tiempo y debe ser rigurosa. En situaciones de crímenes graves como un homicidio, la preparación puede tomar años.

Para iniciar el proceso entre víctima y ofensor como primera medida se tiene  que:

a. Conocer el caso y determinar si es apropiado o no para un encuentro restaurativo: Iván Cepeda deberá acudir ante una de las entidades que realicen este tipo de procesos entre víctimas y ofensores en donde tendrá que declarar su voluntad de participar en este tipo de mediación.

En este caso es la victima quien decide tener un cara a cara con los agresores, es ella quien reclama este encuentro y por lo tanto, puede tener conciencia que, es posible que la contraparte no desea asistir a dicha reunión.

Puesto que, por regla general, se debe buscar primero la aceptación del agresor, para no generar falsas expectativas en la víctima y que esta quede frustrada en el caso que la “contra parte” no quiera asistir.

Como segunda medida, se asigna un tiempo prudencial para que  dicha entidad mediadora delegue a un facilitador para que interrogue a los que perpetraron el homicidio de Manuel Cepeda para poder conocer la voluntad de los agresores; si desean colaborar con el proceso o no. Algo muy importante, nunca obligar o forzar al agresor o agresores a participar, si no lo desean y mucho menos tratándose de un caso de violencia.

Cumplido este plazo en que se conoció la voluntad de las partes de asistir a este proceso, estas se convocan por separado  a una o varias citas con el facilitador para que este pueda:

b. Conocer la versión de los hechos directamente de los protagonistas, para ir determinando sus intereses, necesidades y objetivos personales en un encuentro.

Estas reuniones privadas :

c. Le permitieron  al mediador determinar si las partes están listas para participar en la mediación víctima-ofensor. Igualmente para el facilitador, estas conferencias a solas con cada uno de los participantes le ofrecen un espacio para obtener información importante que le permita planear el encuentro: con la información obtenida gracias a la cooperación de las partes, el mediador podrá establecer si Iván Cepeda (hijo del fallecido Manuel Cepeda) y los ex sub oficiales Hernando Medina Camacho, Justo Gil Zúñiga Labrador Y Edilson Jiménez Ramírez Alias Al Ñato y el  autor Intelectual José Miguel Narváez Ex Sub Director Del Das están listos para encontrarse cara a cara.

Si la actitud de las partes es positiva, el facilitador podrá planear el encuentro, establecer fecha y hora de la reunión y redactar una agenda que contenga los puntos a tratar.

Una vez se tenga certeza de la agenda, el mediador deberá convocar a las partes a una  nueva cita con el (por separado).

En este nuevo encuentro con él, este les informara, como, cuando y en donde se llevara a cabo la mediación víctima-ofensor  y a su vez:

d. en este espacio les   explicara tanto a  la víctima como al  ofensor qué es la justicia restaurativa y la mediación víctima-ofensor. Explicará en qué consiste el proceso de mediación víctima-ofensor y sus ventajas: definición del objetivo del encuentro, la dinámica, el rol de los participantes, el rol del facilitador (es). Es normal que tenga muchas inquietudes, el mediador debe estar en capacidad de resolverlas. Esta cita es  un espacio para crear confianza entre los participantes y el mediador y con el proceso. En esta cesión privada con cada una de las partes se puede  preparar a los participantes con habilidades de comunicación y escucha.

Posterior a la preparación viene la audiencia o el dialogo que se efectuara a los pocos días de la última cita por separado, con el mediador.


2. LA AUDIENCIA O EL DIÁLOGO:

Es la etapa donde víctima y ofensor finalmente se encuentran para hablar del delito, cómo sucedió, por qué y qué medidas se van a tomar para evitar que el hecho se repita.

Se puede afirmar que esta fase sigue los parámetros de una mediación o conciliación tradicional:

Introducción:

a. El mediador le recordara al hijo del occiso y a los ofensores las reglas del juego (respetar la palabra del que se encuentra interviniendo, el respeto y la tolerancia…), recordarle a las partes porque se encuentran reunidos.

b. Discusión de los hechos y sentimientos relacionados con el delito o el daño. En esta etapa, es recomendable que el facilitador le permita al ofensor o a los ofensores intervenir de primeros; este ejercicio permitirá que el ofensor baje “los ánimos” y se evite la re victimización del ofendido. En este caso puede comenzar el autor intelectual de la muerte de Manuel Cepeda contando porque ordeno asesinarlo. Y subsiguientemente los sicarios pueden relatar cómo sucedieron los hechos el día del siniestro. Después Iván Cepeda podrá hacerles saber cómo se ha sentido todos estos años sin su padre y como esta persecución política ha impactado  su vida.

c. Discusión sobre las pérdidas y las formas de restitución o reparación que sea mutuamente aceptable para los dos. Como el hijo del señor Cepeda ha sido el promotor del encuentro, sería interesante, que se le otorgara la palabra, para que este pudiese exponer  sus propuestas, por ejemplo, que una forma de reparación, es que ellos cooperen y ayuden a dilucidar la verdad, que fue lo que realmente sucedió, porque el estado se asoció con la mafia para acabar con todo un partido político. Además que esta colaboración se haga extensiva a todos los afectados con el genocidio de la UP.

No es necesario que la audiencia, dure tan solo una sesión, esta puede durar varias sesiones según las necesidades de las partes.


LÍMITES Y ALCANCES DE LA INTERVENCIÓN PROPUESTA.

El proceso de negociación actual en Colombia entre los grupos paramilitares y nuestro Gobierno han sido merecedores de largos e intensos debates , pero si bien cierto que la justicia restaurativa no sustituye a la justicia penal, especialmente en lo relacionado a los principios que consagra el derecho Internacional de Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario respecto de los criminales de delitos contra la humanidad y de guerra, ya que no solo existe  un marco jurídico e institucional de castigo sino también imperativos éticos que lo justifican de la misma forma.  

La originalidad que tiene realizar “experiencias restauradoras”  no permite determinar correctamente el alcance de la misma ni sus limites.

1.2 Dificultad del ejercicio.

Los problemas son varios. Primero lo dicho anteriormente sobre el poco marco legal e institucional con que cuenta la justicia restaurativa a nivel mundial.

Por lo tanto, resulta apremiado arrojar hipótesis de efectividad y expansión, asi como su choque general.

2.1 Relevancia y fronteras de la justicia restaurativa de acuerdo a la justicia penal.

La principal dificultad es la insuficiencia de responder problemas de injusticia procedente del esquema socio-politico.

En últimas, la justicia penal al igual que la justicia restaurativa, perjudica los sistemas legales pero no los componentes de producción y reproducción del crimen en la sociedad.

La controversia de la relevancia y fronteras de la justicia restaurativa solo puede concluirse y beneficioso si se considera que esta última ha de sustituir al otro, sino como medio que complementa cuyo uso alimenta con nuevos valores, tratamiento e instrumentos al sistema de justicia penal. , tal como lo sostiene R. Uprimny: “la justicia restaurativa fue diseñada para enfrentar, en sociedades pacíficas, la criminalidad de pequeña escala”.




Sin lugar a dudas, fueron muchos los factores que dieron origen a la extinta Unión Patriótica, pero vale la pena resaltar a uno en particular que influyó de forma determinante en éste proceso, la necesidad de buscar una alternativa diferente a la de la guerra para alcanzar la tan añorada paz.

Desafortunadamente y como veremos mas adelante, esa necesidad de paz que teníamos los colombianos, y que aún tenemos, no era común a toda la población, lo que motivo que aquellos que no sentían esa necesidad, es más, que se oponían a ella, entraran a ser parte activa en este conflicto, acabando de la forma más simple pero abominable con ésta propuesta, es decir, masacrando a todos los militantes de la UP.


La Unión Patriótica nace en el año de 1985 y en sus inicios fue muy controvertida porque uno de los actores sociales que mas impulsó su surgimiento fueron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), a tal punto que muchos de los miembros de dicha guerrilla dejaron las armas para incorporarse a ella. Con el paso del tiempo tomó distancia de cualquier actor armado y la lucha por la paz se convirtió en su bandera política.



Acontinuación presentamos los actores que hacen parte de éste conflicto:

VICTIMAS PRIMARIAS: Son aquellas victimas sobre las cuales recaen las consecuencias del delito. En el caso de la masacre de los miembros de la Unión Patriótica, estas víctimas son sus dos candidatos a la Presidencia que fueron asesinados: Bernardo Jaramillo Ossa y Jaime Pardo Leal (Presidente de ASONAL Judicial). Además, otros dirigentes políticos como ocho Congresistas, 13 Diputados, 70 Concejales, 11 de sus Alcaldes y mas de 3000 militantes o simpatizantes que también fueron asesinados por grupos Paramilitares. Entre estas tres mil víctimas habían sindicalistas, amas de casa, académicos, desmovilizados de las FARC, estudiantes, etc.





VICTIMAS SECUNDARIAS: Son los familiares y testigos que han tenido que sufrir los malos tratos en el proceso de atención, posterior al acontecimiento del hecho violento. En este caso se reconocen las familias de las víctimas de la UP y los testigos que han participado en las investigaciones realizadas; todos ellos han tenido que soportar las amenazas de grupos al margen de la ley, que tienen un interés particular por callar la verdad de lo sucedido en las décadas de los 80´s y 90´s. Por lo general, se han visto obligados a exiliarse en otros países puesto que el gobierno Colombiano no les ha ofrecido las garantías necesarias para salvaguardar sus vidas.
Ivan Cepeda, Representante de MOVICE (Movimiento de Victimas de Crímenes de Estado) e hijo de Manuel Cepeda, dirigente de la UP asesinado por Agentes del Estado.
VICTIMAS TERCIARIAS: Este tipo de víctimas es el resultado de la victimización de las primarias y las secundarias. Se caracteriza por sus efectos: fama en los medios de comunicación, la ovación por parte de grupos extremistas quienes se solidarizan con el sufrimiento que han tenido que padecer las victimas y la  posibilidad de venganza que esta nueva imagen les concede. Dentro de este grupo se encuentran los sobrevivientes al BAILE ROJO y sus descendientes.

Los actores que propiciaron este genocidio son múltiples. Por un lado tenemos a los PARAMILITARES, individuos de extrema derecha que se negaron a aceptar una ideología diferente a la suya; por otro lado están los AGENTES ESTATALES como algunos militares y políticos; asimismo la clase dirigente del país, que rechazaban la posibilidad de liderazgo de grupos de izquierda, y por último LA MAFIA Y EL NARCOTRÁFICO, actor que financió numerosas campañas políticas, ejércitos paramilitares y hasta prestó ayuda logística para desaparecer a los seguidores de la UP.


Agentes del Estado, entre los cuales estuvieron involucrados Generales de la República, Comandantes, Mayores, entre otros miembros de las FF.MM.
José Gonzalo Rodríguez Gacha, quien perteneció al Cartel de Medellín. Fue solo uno de los tantos lideres de la Mafia que participo del genocidio.
Los Paramilitares, que se agruparían mas tarde en las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia.





EL ESTADO COLOMBIANO: Teniendo en cuenta que, vergonzosamente nuestro Estado estuvo implicado en este conflicto, puesto que algunos de sus agentes (militares sobre todo) estuvieron involucrados, Colombia debe responder por un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos. Ademas, nuestro Estado también debe responder por omisión, puesto que en ningún momento impidió la realización de estos actos de barbarie. De hecho, actualmente ante la evidente participación de Agentes del Estado en este genocidio, y ante la negligencia de los Gobiernos en investigar, ya recaen sobre Colombia varias condenas de Organismos Internacionales (entre ellos la CIDH).

LA COMUNIDAD: Esta juega un papel importante en la atención y rehabilitación de las víctimas, ya que éstas deben reintegrase a la sociedad para, de alguna manera “superar el sufrimiento” al cuales fueron sometidas. Cabe resaltar que la violencia en contra de las víctimas se extiende a las comunidades a las cuales pertenecen, pues estas a su vez también resultan de alguna manera vulneradas.
La comunidad juega el rol de veeduría durante el proceso y es clave en las investigaciones que se realicen. En el caso particular de la masacre de la UP, la comunidad ha velado porque se haga justicia, en cuanto a que aportan datos que son muy útiles para esclarecer la verdad. Y no hay que dejar de lado la presión que ejerce sobre la justicia colombiana para que se efectúe la reparación integral a las víctimas de estos hechos. 



El daño que se le causo a la sociedad con el exterminio de los miembros de la Unión Patriótica es claramente un daño político. Puesto que se trata de una ofensa o crimen que “por su magnitud, permanencia en el tiempo, sistematicidad, pero sobre todo intencionalidad moral” tiene por objetivo lesionar valores políticos en una comunidad, de sostener o modificar un esquema político.

En esta situación concreta de la UP, este daño se baso en exterminar a los miembros de este partido para que no llegaran al poder. Lo que se realizo mediante homicidios sistematizados, torturas, desplazamiento forzado, desapariciones y otras atrocidades más.

En Colombia se pueden identificar dos tipos de violencia política: la que atenta contra los derechos humanos, donde su ofensor es el Estado y la violencia político social que se encuentra  en manos de actores no identificados cuyo actuar está motivado por razones políticas. Ejemplo: grupos Paramilitares.

Por ello se puede deducir que lo que motivo a los actores de este conflicto a cometer estos crímenes de lesa humanidad es:

Los agentes del Estado que participaron en estos hechos lo hicieron impulsados por su afán de obtener el poder, de ganar las elecciones, para conservar todas las prerrogativas que el Gobierno de turno les otorgaba.

Las clases dirigentes del país participaron en este genocidio por miedo a que el poder les fuera arrebatado y ya no pudieran seguir controlando el destino de la nación.

Los paramilitares, siendo de extrema derecha,  actuaron motivados por el rechazo que sentían hacia un régimen de  izquierda.

Mientras que el Narcotráfico, actuó motivado por el dominio de la tierra. En aquella época las FARC conservaban su ideología revolucionaria, de la lucha por la equidad social. Trabajaban por la repartición de las tierras a los campesinos. Los narcotraficantes buscaban el dominio de las tierras para la siembra de cultivos ilícitos, lo que origino desplazamiento de miles de campesinos. Ello ocasiono una verdadera guerra entre estos grupos al margen de la ley. Hoy en día, las FARC deslegitimaron sus propósitos, para dedicarse a al negocio de los estupefacientes. De hecho en la actualidad, colaboran con el narcotráfico para este fin, cediéndoles rutas de acceso para la fácil exportación de la droga hacia países de primer mundo. 


El autor Johan Galtung afirma que la violencia se encuentra determinada y sostenida por bases estructurales y culturales. Por una parte se entiende por base estructural las relaciones injustas que subyacen de los medios de producción, fuerzas productivas, instrumentos de producción, regímenes de propiedad y el tipo de régimen que domina la sociedad. Lo que conlleva a la existencia de desigualdades, inequidad y transformación de las relaciones de poder.

Por otra parte se entiende por base cultural la producción y reproducción de significados. En este sentido nos enfocaremos en “la venganza” como forma de justicia y obligación moral y el “ventajismo” que trata de aprovecharse de los otros e impedir que se aprovechen.

Para explicar la dimensión psicosocial de este conflicto, se debe analizar primero el contexto histórico en el cual tuvo lugar.

Era la década de los 80´s, un periodo donde Colombia padecía una oleada de violencia que parecía no tener fin. En 1986 se intentaba llevar un proceso de paz a raíz de lo sucedido con el Ejército Nacional y el M-19 con la toma del Palacio de Justicia. La población intentaba sobrevivir en un ambiente de desconfianza e inseguridad; diariamente ocurrían atentados donde terminaba siendo la población civil la más afectada. Tanta violencia llevo a que el gobierno tomara medidas desesperadas para hacerle frente a esta situación, lo que genero que se comenzara a sacrificar presupuesto destinado a salud, educación e infraestructura y se destinara para la guerra interna.

La población se resigno y se volvió conformista y tanta violencia termino por insensibilizar a las personas, como si fuera esta la mejor manera de defenderse de la realidad social por la que atravesaba el país.

Los indicadores de bienestar mostraban una realidad precaria. Esto disparo aun más la violencia en nuestra nación. Las malas condiciones de bienestar social dieron origen a que se fracturara la estructura de la sociedad. El afán por obtener dinero le dio fuerza a los grupos del narcotráfico y esa guerra entre Farc-Paramilitarismo-Narcotraficantes alimento en los hombres el ventajismo y la sed de venganza.

El conflicto se torno peligroso por el alto compromiso emocional que mostraban las partes actoras. Los ofensores actuaron motivados por sus intereses propios como lo mencionamos anteriormente, negando los intereses del otro y se llego a ver a este como enemigo, a tal punto de atentar contra su dignidad humana (los actores que mencionamos al iniciar este análisis, destruyeron, motivados por sus intereses propios, el proyecto político de la UNIÓN PATRIOTICA, acabando con las vidas de los que creyeron en este partido de la forma más inhumana y cruel. 

No se respeto ordenamiento jurídico alguno, se atentó contra el bien común, los paramilitares fueron incapaces de ver a las personas de izquierda como seres humanos, estaban convencidos que sus propósitos genocidas eran legítimos y el desprecio por la vida del otro se justifico por el temor de perder la propia vida (su vida en el plano político).


Aunque la Justicia en Colombia apenas está dando resultados en las investigaciones que se abrieron para el caso del BAILE ROJO, aun queda mucho por hacer. La Justicia se ha preocupado por sancionar, estableciendo y tazando penas privativas de la libertad para todos los agresores, pero no se ha hablado o establecido en concreto una forma de reparar integralmente a los sobrevivientes y sus familias. Se le ha quitado la identidad a las víctimas y ahora todas forman parte de un gran archivo denominado "víctimas del genocidio de la UNION PATRIOTICA”. El Estado busca culpables, busca castigos. No obstante, de cierta forma también es responsable por omisión, pero hasta ahora apenas se están calculando las victimas por indemnizar. Se han hecho grandes esfuerzos por las víctimas mas recientes, pero las de hace dos decadas, como por ejemplo las del BAILE ROJO, están en lista de espera, porque el Estado no cuenta con los recursos para responder a las casi 3000 víctimas mortales que dejaron estos sangrientos hechos.

Es necesario hacer una reflexión acerca de que la Justicia Restaurativa no solo es una indemnización en dinero, sino una reparación integral (moral, física y psicológica).